El pasado 25 de abril celebrábamos, en Hermanas Hospitalarias Valencia, la fiesta de nuestro fundador San Benito Menni y en el la Eucaristía agradecíamos la entrega generosa de D. Agustín De la Torre en estos momentos previos a la jubilación.
Nuestra superiora, Sor Aurelia Cuadrón le dirigió unas palabras de reconocimiento y cariño y el aplauso de todos los residentes, familiares, colaboradores, voluntarios y hermanas concluyó esta acción de gracias.
Fue en el ágape fraterno, cuando D. Rodrigo Castelblanque, gerente del centro, nos dirigió palabras de agradecimiento y motivación y junto con la superiora hicieron entrega de un detalle a D. Agustín, quien quiso compartir unas palabras que nos ha permitido transcribir:
“ Parece que fue ayer, cuando crucé el umbral de esta casa allá por el año 1987, y desde entonces han pasado 36 años. El Centro estaba inmerso en el período de transformación de hospital médico – quirúrgico a residencia de mayores.
Ante todo, quiero expresar mi gratitud, gratitud con mayúsculas, a las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús por darme la oportunidad, que en su día me ofrecieron en formar parte de esta “gran familia”. Gratitud y agradecimiento por recibir ese favor, durante todos estos años.
Un recuerdo cariñoso y grato, a los hermanos de San Juan de Dios, con quienes comencé allá por 1979, y quienes me presentaron a las Hermanas.
También gracias a mi familia, y muy especial a mis padres, a mi mujer y mi hija por el apoyo que siempre me han prestado en los diferentes momentos de mi trayectoria personal y profesional.
Cumplir estos años en un puesto de trabajo es una vivencia que impregna, que te llena de experiencias y gratos recuerdos. Por eso quiero dar gracias a todos aquellos que me han apoyado y sufrido durante estos años, y sobre todo, a los que me han ayudado a conseguir día tras día, con decisión, entusiasmo y confianza a realizar mi trabajo, con alegría y con ánimo decidido, ya que, con su quehacer y su apoyo, han hecho que mi trabajo haya sido y sea más liviano. Por ello nunca tuve la necesidad de buscar más, porque he estado donde he querido estar, haciendo lo que he querido hacer que ha sido y es, aliviar siempre y cuando he podido, pero acompañar a nuestros pacientes y familiares siempre.
Así pues, y como decía al principio, vuelvo a expresar gratitud con mayúsculas a las Hermanas, a quienes también siempre he considerado y considero como parte de mi familia, a mis compañeros y compañeras de trabajo por estar a mi lado en los momentos difíciles y compartir los felices conmigo. A los residentes, que sin ellos no tendría sentido nuestro trabajo y a sus familias por confiarnos el cuidado de lo más importante que uno tiene la vida, que son sus seres más queridos y allegados.
Recordad, que no hay medicina que cure, lo que no cura la felicidad, y aquí me he sentido y me siento feliz.
Gracias a todos y todas”
Un día lleno de emoción, agradecimiento y fraternidad. Que con San Benito Menni sigamos practicando la hospitalidad.


