El pasado 28 de abril, se celebró la I Jornada de Neuropsicología “Evaluación e intervención neuropsicológica a lo largo del ciclo vital” organizada por el grupo de trabajo de Neuropsicología y Neurociencia de Valencia del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana. En ella diferentes profesionales del ámbito de la neuropsicología pudieron compartir su experiencia profesional.
Águeda Sapiña, neuropsicóloga infantil de la Unidad de Daño Cerebral Hermanas Hospitalarias de Valencia, participó como ponente en esstas jornadas. En su ponencia pudo hablar sobre el “Daño Cerebral Adquirido en Oncología infantil”, abordando aspectos como los efectos derivados de la enfermedad y los tratamientos recibidos, protocolo de evaluación neuropsicológica así como la rehabilitación neuropsicológica en oncológia infantil.
Algunos de los aspectos claves a destacar durante su presentación, fue la importancia de realizarse un seguimiento neuropsicológico que permita detectar las secuelas desde el primer momento para realizar una rehabilitación precoz, así como la necesidad de un trabajo en red, en el que estén coordinados tanto la familia como todos los profesionales que intervienen.
Los niños con tumores cerebrales o leucemias que precisan de tratamiento directo sobre el sistema nervioso central constituyen un grupo de riesgo. La elevada supervivencia ha puesto en evidencia la existencia de secuelas neuropsicológicas, que pueden no ser detectadas hasta pasados varios años, provocando con ello dificultades en diversos ámbitos de la vida (escolar, familiar, social…).
Por tanto, un extenso protocolo de valoración neuropsicológica que abarque tanto las funciones cognitivas como los aspectos conductuales y/o emocionales y que nos permita seguir los déficits a largo plazo, es indispensable a la hora de detectar dichas secuelas desde el primer momento y establecer el plan de rehabilitación de forma precoz.
La intervención debe estar enmarcada en un marco holístico e integral, a través del “trabajo en red” que incluya al equipo médico del hospital, la familia, el entorno escolar, las unidades de neurorrehabilitación infantil, así como a cualquier otro profesional que intervenga con el niño.

